martes, 17 de octubre de 2017

NO AL ACOSO ESCOLAR


CONTINUAMOS CON LA PUBLICACIÓN DE LOS RELATOS GANADORES DEL IV CONCURSO INFANTIL IBEROAMERICANO DE RELATO BREVE, OTRO MUNDO ES POSIBLE. EN ESTE CASO EL RELATO GANADOR DE UNA MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO, A MARYFER, UNA NIÑA BOLIVIANA PACIENTE DE CÁNCER, QUE TIENE QUE SUPERAR CADA DÍA DIVERSOS RECHAZOS QUE SU ENFERMEDAD PROVOCA EN EL COLEGIO. ENHORABUENA POR TU CORAJE!

No al acoso escolar


Soy María Fernanda, mi familia me dice “Maryfer”, ahora tengo doce años, hace mucho tiempo, puedo decir que llevaba una vida normal, ahora estoy en recuperación luego de varios años de seguir un tratamiento contra el cáncer.
A los cuatro años asistía al pre kínder, tenía mis amiguitas y una profesora que nos enseñaba, cantaba y compartía con nosotros, al año siguiente, ya no fue posible asistir al kínder, me diagnosticaron “Leucemia linfoblastica aguda células Pre B, con infiltración maligna del sistema nervioso central” (lo mencionaron tantas veces, que con mi mamá, lo teníamos por escrito para explicar a quién nos pregunte), por lo que tuvieron que internarme al “Hospital del Niño Dr. Ovidio Aliaga Uría” en la Ciudad de La Paz en Bolivia, hice el tratamiento con dolorosas sesiones de quimioterapia y  muchos a medicamentos.
Luego de un tiempo, los médicos indicaron que podía volver al Colegio, mientras continuaba un tratamiento como paciente ambulatoria, es así que el 2013 me inscribieron en un Colegio, mi aspecto al parecer no les gustaba a las maestras y a la directora del Colegio, puesto que me trataban mal delante los niños, algunas maestras me llegaron a decir que era peligroso que vaya así a clases, porque podía contagiarles a mis compañeros, recuerdo que en una “hora cívica” en el momento de cantar el himno nacional de Bolivia, el Director me hizo sacar la gorra, me llamo la atención, decían que era un acto de respeto a los símbolos patrios (La bandera nacional), yo no tenía cabello, recién salí de una sesión de quimioterapia, algunos les parecía chistoso y se reían de mí.  En el curso, me pusieron a trabajar con una niña sordo muda, ella se comunicaba con leguaje de señas, lo que yo tuve que aprender un poco, ya que me aislaron del resto de los niños, mi mamá reclamaba, pero la maestra en el curso me hacía sentir mal frente a todo mis compañeros.
Los niños me decían que era una pobre, por eso pedía ayuda en todo lado, yo me ponía muy mal y muchas cosas no le contaba a mi mamá, porque ella lloraba conmigo.   Mientras mis compañeros avanzaban temas de cuarto de primaria, mi maestra me daba de segundo, y me mostraba ante el curso como una niña grande, que no podía cosas de mi edad.
Por el tratamiento no podía estar todo el tiempo en clases, cada vez que volvía a clases, se notaba la molestia de la profesora, yo trataba de cumplir con las tareas que me daban, en el hospital había una profesora que me guiaba para hacer mis tareas, pero la profesora de la escuela decía “quien te lo ha hecho” ella y las otras maestras hicieron que yo sienta miedo a la escuela, pues para mí era un lugar donde me hacían mucho miedo y dolor, cada vez que tenía que ir a ese lugar, sentía que me dolía la cabeza, el estómago.
Mis papás decidieron cambiarme de Unidad Educativa, me inscribieron a un Colegio con mucho prestigio y Católico, hasta las autoridades del ministerio hicieron una carta para que tomen en cuenta mi situación, pero igual, la Directora me vió como una niña especial, que solo perjudicaría al resto, aceptaron que estuviera en el Colegio, la profesora en el curso me jaloneaba, me gritaba y hablaba cosas feas de mi, frente a mis compañeros, hacía que los niños me traten de tonta, al final la Directora me voto del Colegio, indicando que me busque otra Unidad Educativa en la que toleren mis ausencias y mi situación de salud.
Ahora aún continuo con un tratamiento, debo someterme a una operación (mi familia está tratando de conseguir el dinero), así que no puedo estar en lugares con mucha gente, asisto una vez por semana a una Unidad Educativa en la Ciudad de El Alto, la maestra comprendió mi situación y me apoya, en casa trato de cumplir haciendo las tareas, poco a poco estoy perdiendo el miedo a que me traten mal, porque en mi nuevo Colegio, algunos niños me hablan y comparten un poco conmigo.
Cuando yo entre a Oncología, empecé a tener amigos, muchos de ellos murieron ese año, creo que eran casi 31 niños, yo era muy pequeña, en la sala todos empezamos a entender que la muerte era parte de la sala, a todos los llegue a conocer, cada uno tenía su carácter, eran amigos con quienes pude compartir y jugar.
En los Colegios que estuve no pude tener amigos, por la actitud de las maestras o los directores, tal vez sea que nunca conocieron a una persona con cáncer y por eso me veían como alguien que solo perjudica en su clase o en su escuela. Es otra forma de acoso escolar que no debería darse.
Siempre me acompaño mi familia, cuando sea grande quisiera enseñar a los adultos, que el cáncer no es contagioso, si se detecta a tiempo se puede curar, los niños con cáncer queremos seguir siendo niños, asistiendo a la escuela, teniendo amigos, jugando y compartiendo la alegría de vivir.

lunes, 16 de octubre de 2017

CÓMO EVITAR EL ACOSO ESCOLAR



MEDIANTE EL "CONCURSO INFANTIL IBEROAMERICANO DE RELATOS BREVES, OTRO MUNDO ES POSIBLE" DIRIGIDO A LOS ALUMNOS DE COLEGIOS DE TODA IBEROAMÉRICA, Y QUE ÉSTE AÑO ALCANZA SU CUARTA EDICIÓN, ONG OTROMUNDOESPOSIBLE PRETENDE QUE LOS MÁS PEQUEÑOS APORTEN SUS PUNTOS DE VISTA Y PROPUESTAS PARA CONSEGUIR QUE LA SOCIEDAD EN LA QUE VIVIMOS -DONDE ES FRECUENTE VER CASOS DE ACOSO ESCOLAR, VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES O MALTRATO HACIA ANIMALES-, SEA MEJOR EL DÍA DE MAÑANA CUANDO ELLOS SEAN ADULTOS, ANIMÁNDOLES A SER MEJORES PERSONAS, CAPACES DE SUPERAR ESTAS LACRAS Y DECIDIDOS A CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR QUE EL QUE TENEMOS ACTUALMENTE. ESTE EL EL RELATO GANADOR DE LA CATEGORÍA "CÓMO EVITAR EL ACOSO ESCOLAR". ENHORABUENA AL GANADOR Y A SU COLEGIO.

No al acoso escolar.

David nació en China y a los diez años vino a España, donde ya estaban sus padres desde hacía mucho tiempo. Así, por fin, pudo unirse la familia.
Cuando llegó a España, David no sabía hablar español y puso sus cinco sentidos en el esfuerzo de aprenderlo. En el primer mes de septiembre que pasó en su nuevo país, tuvo que ir al colegio, pero aún no dominaba el lenguaje y sentía mucha timidez, nervios y miedo.
En el primer día de clase, los profesores le pidieron que escribiera su nombre en la pizarra.
-No quiero.
Aguantó todo lo que le insistieron y al final, por fin, pudo comenzar la clase.
El curso iba pasando y David ya hablaba un poquito con sus compañeros. Entre ellos había algunos que querían jugar con él y ayudarle, pero los había también malas personas, que se burlaban de él por lo mal que hablaba el idioma y le decían: “¡Chino, chino!” Y a David le dolía que lo que él era, su nacionalidad, su origen, se hubiera convertido en un insulto.
Una mañana, en una clase, comprendió que aquellos compañeros le estaban haciendo bullying, y se dijo a si mismo: “No quiero ser tímido, quiero hablar más con las personas, quiero buscar dentro de mí a un valiente.”
No ha sido fácil, pero David ya tiene muchos amigos, ya habla más con sus compañeros, ya puede decir: “A pesar de las dificultades, este soy yo, esta es mi vida”.
Y sabe que con su valentía y con su esfuerzo ha dicho más fuerte que nadie: ¡No al bullying! ¡No a la discriminación!

AUTOR: Zheng Hao Chen
EDAD: 12 años. 
CENTRO EDUCATIVO: CEIP San Miguel. España

viernes, 23 de junio de 2017

Ganadores del IV Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve, Otro Mundo Es Posible


Por cuarto año consecutivo Ong Otromundoesposible y Fundación Cultura de Paz, han organizado una nueva edición del Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve, Otro Mundo es Posible. Nos complace informar de los ganadores de este año!


Esta nueva edición del Concurso Infantil Iberoamericano de Relatos Breves, Otro Mundo es Posible, la cuarta ya, ha tenido como objetivo poner de manifiesto lo impropio y rechazable que resulta el uso de la violencia en la vida diaria, bien sea a través del acoso escolar, de la violencia contra las mujeres o maltratando a los animales, consiguiendo mediante los colegios participantes, fomentar entre sus alumnos valores y conductas que aspiran a crear entre todos un mundo mejor.
En esta edición, colegios de 5 países han visto como uno de sus alumnos ha alcanzado un galardón ya que, además de los tres Primeros Premios, se ha decidido otorgar dos Menciones Especiales para los relatos de dos alumnos por su especial aportación.
En concreto han sido colegios de Argentina, Bolivia, Chile, España y Guatemala. Nos alegramos por todos ellos y les transmitimos nuestra enhorabuena a todos los premiados y sus colegios.

 

PRIMER PREMIO “NO A LA VIOLENCIA Y ACOSO ESCOLAR”

Zheng Hao Chen
12 Años
CEIP SAN MIGUEL
España 
Por ser su relato un ejemplo de valentía y coraje frente a las situaciones injustas.

PRIMER PREMIO “NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO CONTRA LAS MUJERES”

Marcela López León
12 Años
LICEO CHAPERO
Guatemala
Por la determinación que transmite su lectura, en favor del empoderamiento de la mujer y su igualdad ante el hombre.

PRIMER PREMIO “NO A LA VIOLENCIA CONTRA LOS ANIMALES”

Santino Tosoratti
13 Años
E.E.S.O.P.I Nº 8223 “FISHERTON DE EDUCACIÓN INTEGRAL”
Argentina
Por su especial sensibilidad a la hora de escribir sobre la actitud de maltrato animal.

MENCIONES ESPECIALES

Javiera Pontigo
10 Años
ESCUELA BÁSICA JOSÉ MARTÍ
Chile
Por su gran ternura y sus bonitos deseos con apenas 10 años.

María Fernanda Laurenti
12 Años
UNIDAD EDUCATIVA HOSPITAL DEL NIÑO
Bolivia
Por la experiencia tan dura que afronta en la vida y por su justa reivindicación para todos aquellos que sufren también una situación tan difícil y complicada a todos los niveles.

A los ganadores, enhorabuena, y a todos los participantes y a los colegios, gracias por participar y os esperamos para la próxima edición.

lunes, 22 de mayo de 2017

Ética y escuela

Presenciamos en torno a nosotros un inmenso naufragio de la ética política. Si Hércules, para limpiar los establos del rey Augias – que acumularon durante años los excrementos de quinientos doce toros- tuvo que desviar el curso de varios ríos, nosotros, para arrastrar la suciedad sin fondo que hoy nos rodea, tendremos que cambiar nuestros modos de país de pícaros.

Porque quien roba a los ciudadanos no es un pícaro sino un delincuente, y porque esos ríos desnaturalizados por culpa de la corrupción pueden ser- están siendo ya – las instituciones de nuestra democracia.
Creo que todos nos sentimos desorientados. Más que nunca necesitamos señales para distinguir, en todo este caos, a quienes muestren algo de seriedad y tengan palabra. Qué antigua se ha quedado esta expresión, por cierto. Qué insólito es que lo que se promete se cumpla. Y sin embargo no hay lugar para bromas: si la ética no rige el uso que los políticos hagan de nuestra confianza, depositada en ellos a través de los votos, no habrá futuro. Así de claro.
Todo este panorama desolador lo es mucho más cuando se contempla desde la escuela. Si estás en la urbe, porque la suciedad y el abandono te recuerdan constantemente que había que recortar en limpieza y asfalto para llevárselo más crudo; si estás en el pueblo, porque los campos se malvendieron y tal vez lo que divisas ahora desde el patio del cole es el inmenso fantasma de un aeropuerto.
Si te apartas de la ventana de clase y miras hacia adentro, notas la ausencia del profesor enfermo cuya baja no se ha cubierto; ves la puerta cerrada del aula de compensatoria; los carteles bilingües de lo que fue en tiempos el aula de enlace. Por supuesto, los alumnos a quienes estaban destinados esos apoyos, siguen ahí, más perdidos. Los políticos robaban, claro, por eso no hubo dinero para ampliar la red de banda ancha, para pagar el verano de los profesores interinos, para otorgar licencias por estudios, para extender las pizarras digitales, para renovar el mobiliario escolar…
Robaban como fieras, compulsivamente, mientras nosotros dábamos clase de ética y ciudadanía. Pero seguíamos allí, impertérritos, explicando a los alumnos qué son el honor y la justicia, porque la escuela es el lugar natural para aprender lo relacional y social, y por tanto la ética ciudadana y democrática. Los chicos entendían los conceptos y hasta se aventuraban a ponerlos en práctica, el truco era no buscar ningún modelo de conducta que pudiera salir en el telediario.
La corrupción duele más desde la escuela porque ella es el santuario de la ética. Y duele en los claustros, tan castigados por los recortes, porque los guardianes del santuario somos, qué cosas, los humildes profesores y maestros.
La dignidad de la docencia estriba sobre todo en su condición de profesión esencialmente ética. Hay facetas vitales en las que podemos dedicarnos a acompañar el verbo ser con sustantivos. En ellas, todo brota desde ese fundamento: soy madre, soy joven… Sin embargo, en el ámbito profesional es frecuente conjugar el verbo ser con adjetivos: soy puntual, soy competente… Pues bien, la docencia es sustantiva. Se es maestro. Ineludiblemente. Dentro y fuera del aula.
Siempre me ha gustado observar las particularidades de nuestra ética profesional. Por ejemplo, tengo la certeza de que un profesor que esté esperando a que el semáforo se ponga en verde y vea a un niño en la acera de enfrente esperando también, no cruzará la calzada en rojo aunque no vengan coches. ¿Es irrelevante? No; es la asunción completa de un requisito profesional y personal: la ejemplaridad.
Mientras dura su camino común, cada profesor es un referente ético para cada alumno; por su parte todos los alumnos son apelaciones a la excelencia moral para el maestro. La tarea docente transmite el mundo para que pueda ser mejorado por la generación siguiente, que a su vez habrá de transmitirlo. Y ese avance, durante el cual las generaciones se suman, es profundamente, dignamente humano. Quienes desempeñan la docencia deben conocer y aceptar su dimensión ética, una de las más exigentes de todas, en una profesión que, paradójicamente, carece de código deontológico.
Cuando todo naufraga, la escuela como paradigma de la personificación sigue a flote, por eso clamamos por la presencia política y social de la ética. O nos robarán el futuro.
Carmen Guaita

domingo, 14 de mayo de 2017

Desaprender



El perfil profesional de los docentes está cambiando vertiginosamente. Como hemos dicho otras veces, todo el mundo sabe para qué sirve la Wikipedia pero, ¿para qué sirve un profesor?


He recomendado muchas veces el libro “Momentos estelares de la humanidad”, del gran Stefan Zweig. Es un breve ensayo histórico en el que Zweig, con su maestría y sensibilidad, narra sucesos históricos pero fijándose únicamente en los pequeños detalles. De todos los “momentos” que contiene el libro, mi favorito es el que narra la historia de Vasco Núñez de Balboa, descubridor del Pacífico. Cuenta Zweig que Balboa y sus compañeros, después de haber abandonado sus carabelas en el Atlántico y atravesar el istmo de Centroamérica entre enormes penalidades, se encontraron frente a un mar nuevo e incógnito. Y entonces se sumergieron en sus aguas y las bebieron, para averiguar si tenían el mismo sabor salado del océano que habían dejado atrás. He utilizado muchas veces esta historia porque me parece la metáfora ideal para definir el tiempo en el cual nos encontramos los profesores. Estamos situados ante un nuevo paradigma educativo, pero el espejo nos devuelve una imagen borrosa porque los cambios tecnológicos y sociales parecen diluir nuestra identidad. El perfil profesional de los docentes está cambiando vertiginosamente. Como hemos dicho otras veces, todo el mundo sabe para qué sirve la Wikipedia pero, ¿para qué sirve un profesor?

La revolución educativa en la que hemos entrado de pleno nos trae un nuevo perfil profesional, una nueva identidad. La dicotomía entre información y conocimiento; la tensión entre autonomía necesaria y burocratización obligatoria; la distancia entre los absolutos - conocimiento y valores- con los que trabajamos en la escuela, y los relativos en que se mueve la sociedad; en resumen, el nuevo paradigma educativo está modificando de manera imparable el “hacia afuera” de la profesión docente. Pero no debemos asustarnos por la importancia de estos cambios. Los profesores no somos  árboles. Podemos movernos.

Algunos gráficos nos muestran el panorama que encontramos al entrar en clase mejor que nuestra propia observación. Por ejemplo, se nos demuestra que, en el método tradicional de profesor que habla ante alumno que escucha, la mitad de la clase está desconectada, ya sea activamente- es decir, enredando- o pasivamente: poniendo cara de póker y mirando de reojo el reloj. En la otra mitad, hay un 10% que escucha y aprende, un 10% que ya se lo sabe y se está aburriendo soberanamente- los alumnos de alta capacidad que casi siempre abandonamos-, un 10% que empieza con ganas y luego se pierde, y un 20% que quiere pero no puede seguirnos el ritmo. Y si esto es verdad, ¿cuánto tiempo vamos a seguir trabajando así? ¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que el mundo de nuestros alumnos ha cambiado completamente?

Es imprescindible comprender que innovar es cambiar algo, no todo.Innovar es recuperar la motivación; dividir el trabajo; poner metas al curso, no al día; ir de lo fácil a lo difícil; divertirse en clase; comprender que hoy la unidad mínima de acción educativa es el centro en su totalidad. Pero para innovar hay que desaprender.  Este “desaprendizaje” es, seguramente, el mayor reto de innovación al que nos enfrentamos los profesores, y no tiene nada que ver con reciclarse o manejar bien las herramientas tecnológicas.


Desaprender es: dar más importancia al proceso que al resultado; sentirse miembro integrado de un centro; abrir la puerta del aula al entorno social y, sobre todo, a los otros miembros del claustro; no enseñar aquello que el alumno puede aprender por sí sólo; asumir que el alumno puede aprender tanto fuera como dentro del aula, de sí mismos y de sus compañeros; asumir que el alumno también puede enseñarnos algo a nosotros, los ex de la tarima; comprender que lo que se aprende en la clase debe tener sentido fuera de la clase; cambiar el Yo hablo y tú callas por el diálogo; transmitir la idea de que el error es una oportunidad de aprendizaje; potenciar la reflexión y el espíritu crítico; hacer alguna “locura” en equipo: un taller de teatro, una orquesta, un taller de videojuegos, un programa de radio…; atreverse a ser un profesor genial; comprender que todos somos tutores, de los alumnos y de nuestros propios compañeros de claustro, porque tutor es la persona que tiene la responsabilidad de velar por otros.

Y en medio de este cambio, es importante también recordar nuestras certezas porque el nuevo paradigma educativo conserva intacto el “hacia adentro” de nuestra profesión: la comunicación interpersonal, la esencialidad que nos hace únicos; y la trascendencia, es decir, la influencia biográfica sobre otras personas. Y por supuesto se mantienen inamovibles, por mucho vendaval de cambio que sople, nuestros requisitos personales para ejercer la profesión docente: la vocación, la aptitud y la exigencia ética.

Es tranquilizador pensar que el mar que probaron Vasco Núñez de Balboa y sus compañeros era salado, evidentemente. Por eso me animo a recordar cada mañana, antes de abrir la puerta de una clase a primera hora, que la docencia- mi elección profesional- es y seguirá siendo una manera salada y profunda de vivir.

Carmen Guaita

viernes, 28 de abril de 2017

POR UN PROFESORADO CUALIFICADO Y BIEN REMUNERADO

"LOS PROFESORES AFECTAN A LA ETERNIDAD. NADIE PUEDE DECIR DÓNDE SE TERMINA SU INFLUENCIA." 

HENRY BROOKS ADAMS


La última de las metas que jalonan el Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre educación, tiene que ver con el que quizá sea el elemento más importante para posibilitar una educación verdaderamente de calidad: el profesorado. Vivimos un momento en el que la docencia no es una profesión que se valore suficientemente, a pesar de que sobre los profesores y profesoras recaen la formación y  el futuro de nuestros hijos e hijas, de las próximas generaciones. Podría decirse, sin riesgo de resultar dramatista, que del profesorado depende el futuro del mundo.
Sin embargo, los docentes no pueden llevar a cabo su trabajo adecuadamente en clases abarrotadas, algo que sigue siendo muy común en numerosos países en desarrollo. Por ejemplo, en las escuelas de educación primaria de Uganda hay, de media, 57 alumnos por profesor, frente al ratio medio de 17 alumnos en los países de renta alta. Estas desigualdades se agravan en las zonas rurales más remotas de los países en desarrollo, donde las condiciones de los centros y una remuneración insuficiente no suponen un incentivo para los ya escasos docentes contratados en estos países.
La cualificación del profesorado supone también un problema en muchos países. Si bien la media mundial revela que el 93% de los profesores de primaria tienen las cualificaciones mínimas requeridas, este porcentaje se reduce a un 47% en países como Palestina. Los países donantes son conscientes de la importancia crucial de la formación del profesorado, y como prueba de ello han triplicado su inversión en este ámbito en la última década, destinando la mayor parte de los fondos a los países menos desarrollados. No obstante, si queremos que los niños, niñas y jóvenes de todo el mundo tengan una educación de calidad, tal y como plantea el ODS4, es necesario que esta tendencia se mantenga.
Las condiciones laborales del profesorado son otro aspecto que debe tenerse en cuenta para garantizar el cumplimiento de esta meta. No podemos olvidar que los docentes no sólo transmiten conocimientos, sino que en sus manos está educar y formar a los adultos del mañana, en definitiva a las sociedades del futuro. Por eso, la docencia debería ser una de las carreras y profesiones más valoradas socialmente, y los profesores y profesoras deben disfrutar de condiciones de empleo dignas. Sin embargo, esto no es así en muchos países. Por ejemplo, si bien la mayoría de los docentes son trabajadores públicos con contratos estables, los contratos temporales son cada vez más habituales. En lo referente a la remuneración, y aunque existen amplias disparidades entre los países, en muchos casos los salarios suponen un obstáculo para contar con profesores adecuadamente cualificados, especialmente en las zonas rurales de los países en desarrollo. Por ejemplo, un estudio realizado en trece países latinoamericanos reveló que los profesores de preescolar y primaria ganan el 76% del sueldo de otros técnicos y profesionales, un porcentaje que aumenta hasta el 88% en el caso de los profesores de secundaria. En cualquier caso, cifras insuficientes para reflejar el valor de una profesión que constituye uno de los principales pilares del futuro de cualquier sociedad.
Estos son algunos de los aspectos que los Estados se han comprometido a abordar durante los próximos quince años para garantizar que “se aumenta sustancialmente la oferta de maestros calificados, entre otras cosas mediante la cooperación internacional para la formación de docentes en los países en desarrollo, especialmente los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo”. Debemos exigir a nuestros Gobiernos que hagan lo necesario para cumplir con este compromiso, pero también comprometernos, cada uno de nosotros, a valorar y defender el trabajo del profesorado todos los días.
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