martes, 24 de enero de 2017

EL “DIAGNOSTICISMO”


EN 1930, JOSÉ ORTEGA Y GASSET DESCRIBIÓ EN SU LIBRO “LA REBELIÓN DE LAS MASAS” LOS PERFILES NEGATIVOS DE SUS CONTEMPORÁNEOS. ES FACILÍSIMO IDENTIFICAR CON ESTAS PALABRAS A LOS JÓVENES DE HOY.

Calificaba Ortega y Gasset a sus contemporáneos como vaciados de su propia historia, sin entrañas de pasado ni intimidad, dispuestos a fingir cualquier cosa, incapaces de entender que hubiera misiones particulares y vocaciones, abandonados a la impresión de que la vida es fácil, y por tanto convencidos de que son dominadores y triunfantes, acostumbrados al exceso en lo material, sin autocrítica ni escucha, que ni ponían en tela de juicio sus opiniones ni contaban con los demás.
Es facilísimo identificar con estas palabras a los jóvenes de hoy. El filósofo enmarcaba esta descripción en la desesperanza de los años treinta del siglo XX. La de nuestros chicos y chicas se enmarca en el sistema económico y social que nos gobierna, tal vez sucesor natural de aquel triste periodo de la historia.
Sin embargo, con ser todo esto cierto, caemos con frecuencia en algo que podríamos denominar “diagnosticismo”: una descripción pesimista de los problemas que no aporta soluciones. Me asombra hasta que punto se ha extendido esta práctica entre los expertos, incluso entre quienes hablan de educación, cuya herramienta básica debería ser la esperanza. Si en todos los seres humanos late un alma profunda, ¿cómo podemos llamar generación perdida a un grupo de personas que apenas ha empezado a vivir? ¿Con qué derecho? Al fin y al cabo, los adolescentes reflejan la actitud general de la sociedad y sus modelos éticos son los que les presentamos.
Debemos abandonar el “diagnosticismo”,  que no describe la verdad, ni siquiera una parte considerable de ella, porque termina siendo una fuente de desesperanza. Así que empecemos por la humildad de reconocer que el hombre no es la medida de todas las cosas sino la medida de lo humano. Somos seres abiertos a nuevas posibilidades de crecimiento, por eso los docentes, además de enseñar álgebra o robótica, personificamos.
Sabemos que nuestra presencia está dejando una profunda huella vital en los alumnos y no desaprovechamos la ocasión de ahondarla, transmitiendo de palabra y de obra el verdadero modo de empleo de la vida: los valores. Están ahí siempre: seguimos necesitando la comunicación, la amistad; seguimos siendo solidarios, seguimos doliéndonos con las injusticias y riendo como válvula de escape, seguimos amando y sufriendo. Los niños y jóvenes entienden qué es un sistema de valores, no hay más que hablar en clase sobre ellos.
Abandonar el “diagnosticismo” requiere, sobre todo, oxidar la nostalgia. Los “diagnosticistas”, cuando hablan de recuperar valores, se refieren a un tiempo perfecto en el cual estuvieron vigentes, y que nunca ha existido en realidad. No hay tiempos mejores a los que regresar, lo que hay es una búsqueda, un progreso ético de la humanidad que debe avanzar y no retroceder. Este es el mejor momento de la historia porque es el nuestro. Y el mundo de hoy, es mejor que el de hace quinientos años. A pesar de todo. Sin duda.
Nuestros alumnos han visto aumentar extraordinariamente sus posibilidades y tienen reconocidos sus derechos. Son iguales ante la ley y cuentan con las cuotas de libertad más amplias que nadie haya tenido. Además, no han perdido la profundidad de su esencia. Necesitan, de la manera más profundamente humana, mirar lo que acontece, pensar lo que acontece, preguntarse por ello. He escuchado decir a una gran especialista que la adolescencia es el territorio de la irreflexión. Seguramente, es una afirmación desmemoriada: no hay etapa en que uno reflexione más y se haga más preguntas. Los niños y jóvenes intuyen que el vértigo de la actualidad no es la plenitud y que necesitan una dimensión interior. Por eso el centro educativo debe ser un lugar donde cargar las pilas, y los profesores, una dinamo.
La tarea docente se efectúa, de principio a fin, en el sistema de valores. Nos obliga a los profesores a realizar un viaje hacia el interior que tiene un componente muy grande de decisión personal, de templanza, de consciencia, de espíritu. Si saboreamos estas palabras nos daremos cuenta de que estamos hablando de la dimensión esencial del hombre.
Abajo el “diagnosticismo” sin respuestas. Ahora las cosas son así, pero ahora es cuando nos toca actuar. Necesitamos las virtudes clásicas, que son los verdaderos avances de la humanidad: justicia, prudencia, sabiduría profunda, conocimiento de nuestros límites, templanza en los juicios, pasión por la verdad, atención a los demás, autocontrol, reconocimiento de que somos una hermandad que solo puede progresar si se ayuda mutuamente.
La partida está en nuestras manos.

Carmen Guaita

jueves, 3 de noviembre de 2016

Los niños y la adaptación a su modo de ser

Primer Premio “No a la Discriminación por Cultura” – III Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve “Otro Mundo es Posible”


Uno abre los ojos por primera vez, sin saber lo que pasa o como es.

A medida de que el tiempo pasa, uno siempre encuentra “unos pequeños defectos”, de su cuerpo, de su capacidad y demás…Pero lo que las personas no saben o no comprenden, es que cada individuo es diferente a los demás. Así que empiezan a  discriminarse a sí mismos, perdiendo su autoestima y queriendo que los otros estén conformes con su personalidad. Pero ocurrirá lo contrario, porque al querer cambiar, uno deja de ser lo que era y empieza a tener otros hábitos innecesarios, como estar pendiente de la otra persona.

En la sociedad, hay dos grandes grupos de personas. Las que dicen no a la discriminación y las que discriminan. Y si lo hacen, es porque no les enseñaron a tener respeto por los demás  Pueden hacerlo para  reírse, para hacer bromas,  o por diversión. Y no tienen idea de que tarde o temprano ellos también se verán involucrados.

La  familia le puede decir que uno si nace así, es un ser único, y no tiene que importarte lo que te digan, pero no saben cómo es la mentalidad de esa persona, si es difícil para ella o no aceptarse como es. Por eso, si uno tiene una pancita que le molesta, con un poco de esfuerzo se puede bajar; unos dientes chuecos se pueden emprolijar y una nariz que no es de su gusto, también.

Pero en realidad hay que pensar que los otros también tienen defectos, tienen envidia hacia otros, tienen miedo de ser diferentes a los demás, pero tal vez tienen otra manera de procesarlo.

La enseñanza que nos deja esto, es que todos tenemos características heterogéneas y sentimientos distintos.



MAILEN NUÑEZ BANTLE  
EDAD: 13  INSTITUTO FISHERTON DE EDUCACIÓN INTEGRAL. ARGENTINA

Racismo Social

Primer Premio “No a la Discriminación por Origen Social” – III Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve “Otro Mundo es Posible”


Las personas tendemos a discriminar a la gente por su color de piel, tipo de religión, por su estatus económico y por etnia cultural es triste ver cómo la gente puede ser tan superficial , cómo vemos en el pasado a las personas usar a personas de color como esclavos , las personas de piel clara se creía mejor por su estatus económico y por el color de su piel , al escuchar esos relatos históricos me da pena ver lo que les hacían tanta crueldad a hombres, mujeres y niños así que siento vergüenza pertenecer a la raza humana ya que la maldad que se arraiga en el fondo del corazón de algunos humanos no tiene límites, ¿cómo podemos discriminar a personas que son iguales a nosotros? Si por poseer un rasgo físico, creencia, conductas culturales o una economía baja es clave para merecer un buen trato no vale la pena ocupar un lugar en el lado de los supuestos superiores ya que yo creo que una persona vale por lo que lleva dentro su pureza, integridad, lealtad, sencillez y nobleza de corazón

Si los motivos al principio mencionados son suficientes para anular su valor como ser humano, como hijo de Dios hecho a su imagen y semejanza; quien practique el racismo olvidando esta primicia tan elemental e importante no cabe duda que es una persona vacía de su corazón y cerebro.

Así pues empecemos a enseñar mejor los valores de aceptar al ser humano como tal y no por el estuche que lo recubre. Si deseamos un mundo mejor lejos de la miseria e injusticia empecemos a descubrir que en las diferencias encontramos las fortalezas para poder crear una mejor sociedad. Un mudo de paz y respeto donde la felicidad reine independientemente de cómo somos.



Dannae Barrientos Celis
Edad: 12 años
Liceo Chapero, Guatemala.

Iguales ante sus ojos


Primer Premio “No a la Discriminación por Enfermedad” – III Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve “Otro Mundo es Posible”



Esta es una historia muy “especial”, es la historia de un joven llamado Dani, el cual era muy inteligente, muy respetuoso, cariñoso, amoroso; en resumen, muy “especial” con los demás.
Éste sólo tenía un “defecto”, cuando su madre tenía unos cinco meses de embarazo habían encontrado un cromosoma de más en el par 21, los médicos le habían dicho a su madre que era posible que su hijo fuera “especial”. Es increíble como solo por una clasificación “Síndrome de Down” Dani fuera discriminado, nadie se le acercaba, no tenía amigos, corrían de él.
Dani nunca supo cual era la razón, él lloraba y no entendía porque era “diferente” si se veía como los demás. Creció acompañado por su amorosa familia, pero apartado por la sociedad. Hasta que un día quiso hacer algo que lo destacara, algo para demostrar que no era tan diferente. Formó entonces una organización educativa que se dedicó a prestar servicio a personas que fueran como él, que fueran “especiales”.
Muchos padres acudían a él y él estaba feliz, realmente estaba siendo “útil” para la sociedad; pues hasta “inútil” lo llamaban antes. Un día aquel niño que más lo recriminaba en la escuela se le acercó y le pidió ayuda, le dijo que su hijo de 5 años era “especial”, que lo perdonara por todo, que gracias a su hijo había aprendido a amar a cualquier persona sin importar su condición. Dani estaba muy contento de volver a ver a Carlos, pero más, de ver su cambio.
Carlos era ahora el director de la organización y en un día como hoy Dani cerró los ojos, para nunca abrirlos de nuevo, pero realmente no murió, había dejado un legado, un legado que acogía a cualquiera porque todos eran iguales ante sus ojos.

COLEGIO SAN IGNACIO DE LOYOLA (Medellín-Colombia)
JUAN MIGUEL OROZCO DEL VALLE
Grado 9°
Edad 14 años

lunes, 1 de junio de 2015

Gandores del III Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve, Otro Mundo es Posible


Por tercer año consecutivo, en esta ocasión a través de Ong Otromundoesposible y Fundación Cultura de Paz, se ha celebrado la tercera edición del Concurso Infantil Iberoamericano de Relato Breve, Otro Mundo es Posible.
Estos son los ganadores!

cabecera


Primer Premio “No a la Discriminación por Origen Social”

Dannae Barrientos Celis
12 Años
LICEO CHAPERO
Guatemala

Primer Premio “No a la Discriminación por Enfermedad”

Juan Miguel Orozco del Valle
14 Años
COLEGIO SAN IGNACIO DE LOYOLA 
Colombia

Primer Premio “No a la Discriminación por Cultura”

Mailen Nuñez Bantle
13 Años
INSTITUTO FISHERTON DE EDUCACIÓN INTEGRAL
Argentina

A los ganadores, enhorabuena, y a todos los participantes y a los colegios, gracias por participar y os esperamos para la próxima edición.